En
abril comenzó a funcionar la primera escuela de paracanotaje de la Provincia de
Ñuble que ya cuenta con 12 deportistas, quienes entrenan a la par con sus
compañeros sin discapacidad. El objetivo principal es fomentar la inclusión y
el respeto entre los jóvenes.
Bien
es sabido que en el Deporte nada es imposible, con esfuerzo y perseverancia se
pueden conseguir, incluso, las metas más complejas. Es el caso de Jorge Campos,
quien a sus 19 años se atrevió a practicar canotaje, aun cuando le falta parte
de su brazo derecho. Sin duda, un reto de alta complejidad para cualquiera.
“Llevo como un mes más o menos y ha sido una
experiencia muy buena y entretenida he aprendido mucho. No me ha costado tanto
aprender por lo de mi brazo, me he dado vuelta, pero eso es lo de menos. Esto
me ha ayudado a fortalecer el cuerpo, los músculos sobre todo”, contó el futuro
canotista quillonino.
El
tezón y la voluntad de Jorge es algo que se repite en sus 11 compañeros, todos
con algún grado de discapacidad, quienes pertenecen a la nueva Escuela de
Canotaje de Quillón. Dicha iniciativa fue impulsada por la municipalidad local,
en su interés por fomentar la integración en todo ámbito, y apoyada por el
Instituto Nacional de Deportes.
“Esta es la única escuela de paracanotaje en
la Provincia de Ñuble, por lo que nos sentimos halagados de poder tenerla y
esperamos mantenerla en el tiempo. Nuestro afán es poder integrar a todos los
chicos que estén interesados en aprender esta linda disciplina y poder formar a
los futuros campeones que pongan en alto el nombre de Quillón, así como lo han
hecho otros canotistas”, expresó el encargado de Deportes de la municipalidad,
Gastón González.
FOMENTANDO
LA INCLUSIÓN
Dos
días a la semana entrenan los paracanotistas, mostrando buenas destrezas en el manejo
de los remos. Ellos aprovechan bien la imponente laguna Avendaño, donde más
allá de aprender, realizan una terapia física y mental, apoyada de cerca por
sus entrenadores y compañeros del equipo de canotaje de Quillón. “Esta escuela
si bien tiene alumnos con discapacidades, no es exclusiva para ellos, sino que
se suma a los deportistas que no tienen discapacidad y practican el canotaje
desde antes, así logramos que exista inclusión”, indicó Patricio Mora,
kinesiólogo y profesor de la escuela.
Marcelo
González es un ejemplo de lo anterior y viene a ser uno de los promotores de la
escuela de paracanotaje. Él padece mielomeningocele y tuvo que abrirse camino
entre sus compañeros sin discapacidad, llegando incluso a ganar la maratón
olímpica en su categoría, realizada en la pasada temporada de verano.
“Hace
cinco meses que hago canotaje y me ha servido para conocer muchos lugares y
gente. Gracias al canotaje me siento más incluido por los demás y me sirve de
distracción. Me gusta mucho estar en el agua y esto se ha vuelto una pasión
para mí, lo único que quiero es estar navegando en el agua”, precisó González.
Si
bien en tierra estos jóvenes presentan algunas diferencias con sus compañeros
sin discapacidad, en el agua son todos iguales, apasionados, entusiastas y
luchadores. Todos con el objetivo de ser los mejores y llegar a representar a
Chile en futuros Juegos Olímpicos.
