Me presento aquí hoy humildemente, consciente de la gran tarea que me
espera y agradecido por la confianza que el Servicio de Salud Ñuble y su
director han depositado en mí. Doy gracias a la Dra. Rissi por su servicio a
este hospital y por la generosidad y la cooperación que ha demostrado en esta
transición.
Sé que en el último tiempo han pasado varios directores por este
hospital, lo que en cierta medida resiente a los equipos por no tener una
continuidad en los procesos.
Para mí, no ha sido fácil tomar la decisión de asumir este nuevo desafío
profesional ya que de dónde vengo, de la Dirección del Hospital de Quirihue, he
dejado lazos afectivos muy importantes, recuerdos imborrables y logros
innegables, los cuales espero replicar y construir día a día también con
Ustedes. Este desafío lo asumo con la valentía, la humildad, las ganas,
la esperanza y la convicción que esta institución se merece, de hacer del
Hospital de Bulnes, un Hospital reconocido y valorado por la comunidad y
nuestra Red asistencial. Para lograr esto necesitamos la disposición de todas y
todos, no tan sólo los que trabajamos en este hospital, sino que también de la
comunidad, de las autoridades locales (en especial del Sr. Alcalde y su
honorable consejo municipal), de las asociaciones gremiales, de los directivos
y asesores del SSÑ y de nuestra microrred, Sabemos que la salud es una
necesidad muy sentida por la comunidad, por lo tanto, los problemas que
nos aguardan son reales y numerosos. No será fácil resolverlos, ni podrá
hacerse en poco tiempo. Pero debemos tener claro una cosa, en equipo, unidos,
los debemos resolver.
Debemos siempre escoger la esperanza por encima del miedo, el propósito
común por encima del conflicto y la discordia. Ha llegado la hora de reafirmar
nuestro espíritu de resistencia; de escoger lo mejor que tiene la historia de
este hospital.
Miremos donde miremos, hay trabajo que hacer. La comunidad nos exige
actuar con audacia y rapidez, y vamos a actuar; no sólo para crear mejores
condiciones en la atención, sino también para sentar nuevas bases de
crecimiento. Construiremos y mejoraremos las distintas instalaciones lo que
permitirá entregar una atención digna a nuestros usuarios. Continuaremos
trabajando con calidad y seguridad, con la mejora continua de los procesos
asistenciales; porque hoy llego a un Hospital Acreditado, un
Hospital que hace pocos meses recibió su estrella de la acreditación, ceremonia
a la cual participé como invitado y en donde el Superintendente de Salud
resaltó : “la acreditación es una promesa a nuestros usuarios, es poner en el
centro de nuestra preocupación al paciente”. Tenemos que convencernos que
podemos hacer todo eso. Y todo lo vamos a hacer.
Mientras reflexionamos sobre el camino que nos espera, recordamos con
humilde y gratitud a todos los funcionarios que han pasado por este hospital.
Les rendimos homenaje porque encarnan el espíritu de servicio, la voluntad y
dedicación entregada, “ese espíritu es precisamente el que debe contagiarnos a
todos.”
Siempre que llega un nuevo director los retos pueden ser nuevos.
Los instrumentos con los que los afrontamos pueden ser nuevos. Pero los valores
de los que depende el éxito, como el esfuerzo y la honradez, el valor, la
tolerancia, la lealtad y el sacrificio- son algo viejo. Son cosas reales, son
el motor de nuestro progreso a lo largo de la historia. Por eso, lo que se
necesita es volver a estas verdades, con la firme convicción de que no
existe nada tan satisfactorio para el espíritu, que defina tan bien nuestro
carácter, como la entrega total a una tarea difícil, es terminar la jornada de
trabajo exhausto pero con la alegría que estamos sirviendo a aquellos que más
sufren. Sencillamente para los que creemos en Dios, es ver reflejado el
rostro de Jesucristo en aquellos que sufren y que recurren a nosotros para
buscar una solución, es simplemente entregar una atención como a nosotros nos
gustaría que nos atiendan.
Éste es el precio y la promesa que debemos hacerles a nuestros pacientes,
en esto debemos basar nuestra confianza; la seguridad de que Dios nos pide que
dejemos huella, que nuestros hijos y nietos se sientan orgullosos que formamos
parte de la historia grande de este hospital.
Tenemos la responsabilidad de poner a disposición de la comunidad lo que
nos ha sido entregado para servir y crear mejores condiciones de salud. Nuestro
compromiso es establecer puentes entre el hospital y las necesidades de la
comunidad, integrando a todos los actores para contribuir a mejorar la calidad
de vida de nuestros usuarios.
Por último, quiero agradecer nuevamente al Servicio de Salud Ñuble, a
nuestro Director el Dr. Iván Paul y su equipo directivo, en especial a la Sra.
Jannet Viveros y el Dr. Walter Garrido que se la han jugado para que hoy yo
asuma esta Dirección, como reconocimiento a lo realizado en el Hospital de
Quirihue.
Agradezco profundamente a mi familia, de la que siempre he recibido
incondicional compañía, comprensión y apoyo y a la que agradezco sinceramente
el compromiso, la paciencia y el sacrificio que a menudo implica para ellos mi
dedicación al servicio público.
En especial a mi hermosa señora y mis pequeños hijos que son el motor y
la luz que guía a diario mi camino.
Y como no agradecer a Dios por su inmensa bendición de permitirme ejercer
este cargo y de permitirnos trabajar para las personas que más sufren.
Dios bendiga a esta comuna, Dios bendiga a este hospital.
Muchas gracias.